Yo, lo que quiero, es cocinar... porque guisar para los demás es compartir, regalar momentos de felicidad.... una pizca de sal, un poco de salsa y la vida siempre sabe mejor...

jueves 26 de febrero de 2009

Menú de cumpleaños

Mañana es mi cumpleaños, cumplo 30 años, y como estoy loca de contenta por ello, he decidido agasajar a mis amigos con una estupenda cena a base de mariscos y lechazo asado.

Además es una cena que apenas me dará trabajo alguno, ya que la mayoría de las cosas se hacen en un boleo, lo que me permitirá tomarme una cervecillas con ellos en el bar del barrio antes e cenar.

MENÚ DE CUMPLEAÑOS


Percebes de Cedeira
Pulpo a Feira
Bígaros
Lechazo Asado al estilo de mi abuela.

Con los percebes tengo una suerte increíble. Un muy buen amigo de mi madre, que tiene un montón de panaderías aquí en Palencia, tiene un hermano que vive en Cedeira y algunos vienes le manda por Seur unos percebes recién cogidos que son para perder el sentido. Así que he encargado dos kilos para mañana.
Cocer percebes es más fácil que hacer una sopa de sobre. Ponemos abundante agua a cocer en una cazuela y le añadimos sal gorda sin miedo. Yo lo que hago para coger el toque de sal es oler el agua cuando empieza a hervir; si nos huele salada, algo así como agua de mar, está perfecta. Un vez tenemos el agua salada, esperamos a que rompa a hervir, momento en el que echamos los percebes a cocer. Cuando echamos los percebes el agua se enfría y deja de hervir, así que esperaremos que esté en ebullición de nuevo para sacar los percebes. Ya están cocidos y listos para comer. A mí me gusta templarlos un poco antes de comerlos.

El pulpo a feira también es muy fácil ,sobre todo cuando compras el pulpo ya cocido en la pescadería de confianza. Tenía un par de patas congeladas que me sobraron de Navidad, así que ayer las saqué del congelador y las dejé en la nevera, para que vayan descogelando como deben. Mañana compraré unas buenas patatas gallegas donde mi frutero favorito, las coceré y las dispondré en la base de madera, colocaré l pulpo en lonchas gorditas por encima, un buen aceite virgen extra, pimentón dulce y picante espolvoreado con el colador, y sal Maldon. El problema es que no lo sirvo caliente porque no tengo microondas (sí, es una de mi excentricidades) y a mis amigos les gusta el pulpo calentito, así que a ver qué ingenio. Quizá aprovecho que el lechazo se está asando en el horno y lo meto un momento.
Los bígaros también son muyyy fáciles. Se compran, se lavan bajo agua fría, se cuecen cinco minutos (bueno, eso depende del tamaño de los bígaros, pero normalmente con cinco minutos están listos) en agua bien salada con una hoja de laurel, y listos para comer.

Y de plato fuerte, lechazo churro asado al estilo de mi abuela.La receta la tenéis aquí :http://nurenlacocina.blogspot.com/2008/11/lechazo-churro-al-estilo-de-mi-abuela.html
Y de postre, un buen sorbete de limón, o de mandarina, si encuentro el helado de mandarina. El sorbete siempre lo hago con cava; pongo un litro de helado de limón (o mandarina, o de lo que más nos guste, sin olvidar que tiene que ser un sabor refrescante) y un litro de cava más bien malucho,para que no sepa muy fuerte. Lo bato todo junto, y le pongo unas rayaduras de la fruta de cuyo sabor sea el helado. Servimos en una copa de cava bien fría con una pajita, y ya está.
Maridaremos el marisco con un albariño Martín Códax que es lo mejor que se puede encontrar por aquí; el lechazo lo tomaremos con un tinto Ribera Crianza, Quinta de Tarsus, un vino que me encanta.
Y ya está. A disfrutar de los treinta.

jueves 5 de febrero de 2009

Magistral de bechamel

Una de las cosas que más comentásteis cuando decidimos crear el blog de cocina era que tenía que dar la receta de la bechamel.

Creo que ya ha llegado el momento de hacerlo; pero antes de meternos en harina, entiendo necesario distinguir qué diferentes cremas de bechamel necesitamos en unos casos u otros.

Por ejemplo, no es lo mismo una bechamel ligera para una lasaña de verduras, que una masa de bechamel para unas almejas rellenas.

La diferencia entre una y otra es evidente: la cantidad de harina que echamos. Para una lasaña utilizaremos una cucharada apenas colmada, mientras que para una buena fuente de almejas rellenas usaremos casi tres.

Lo mismo lo podemos aplicar a cualquier otra receta. Bechamel ligera sería la que llevan la coliflor al horno, los huevos cocidos gratinados, lasaña y canelones, el gratin de verduras....Mientras que una bechamel más consistente es la que necesitamos para las croquetas, tigres, almejas rellenas, huevos del Perico (una especialidad de un bar de Palencia consistente en medio huevo cocido envuelto de bechamel, y rebozado con pan rallado y huevo batido)...

También quiero hacer otra diferencia; si la bechamel que necesitamos es de las consideradas ligeras, yo prefiero cocinarla con mantequilla (bueno, margarina, que mantequilla no uso) y "abusar" un poco de la nuez moscada. La nuez moscada es la especia que mejor le va a este tipo de crema; personalmente, aconsejo comprarla siempre entera (son unas bolas un poco más grandes que una canica), y rallar en el momento la que vayamos a necesitar; siempre que una especia sea recién rallada, o molida, aportará más aroma.

Si, por el contrario, la bechamel la quiero para croquetas, tigres...la preparo con aceite de oliva virgen.

¿Y por qué esta diferencia? Pues porque para la primera sólo utilizaré los ingredientes básicos de la bechamel; a saber, margarina/aceite, harina y leche. Pero para la segunda, siempre utilizo cebolla picada en brunoise muy, muy pequeña, me gusta el toque que le da a la bechamel; y para cualquier verdura, lo mejor es el aceite de oliva virgen.

Otra cosa que yo suelo hacer, es templar la leche antes de añadirla a la bechamel; si la echamos fría, directamente de la nevera, tenemos más posibilidades de que se nos haga costra en el fondo de la sartén/cazuela, ya que el frío de la leche con el calor de nuestro recipiente hace que ésta casi hierva al echarla, lo que puede provocar que se nos "requeme". Pero, ojo, sólo templar, no calentar. La leche ha de ir calentándose en nuestra sartén a la vez que va ligando con la harina, es lo que hace que la crema de bechamel salga fina, fina.

Bueno, dadas la premisas básicas, vamos allá con la bechamel.

Imaginemos que la queremos para hacer unas croquetas; serán de pollo. Para mi no hay mejores croquetas que las que preparo cuando me sobra pollo asado; también se pueden hacer de gallina, si nos ha sobrado de hacer un caldo; o de jamón, o de la carne que ha sobrado del cocido (esta variedad es para estómagos fuertes), o de atún (desmenuzando y escurriendo bien un par de latillas que tengamos por casa), o de pimientos del piquillo, o de huevo cocido con jamón de york(ideales para los niños)... Lo bueno de las croquetas es que son una de las mejores maneras de apañar las sobras que tengamos en la nevera.

Las cantidades de esta receta son para preparar una buena fuente de croquetas, para unas cuatro o seis personas. Por ejemplo, si las queremos poner de picoteo en una cena con amigos.

Lo primero, picamos una cebolla en bronoise(taquitos) muy pequeña y la ponemos a pochar en nuestra sartén o cazuela, con un chorrito de aceite de oliva (sin pasarse) y a fuego bajo; digo fuego bajo porque como la hemos picado pequeñita, si ponemos el fuego fuerte corremos el riesgo de que se nos queme en un plis, se nos quede negra y no nos sirva. La textura de la cebolla tiene que ser blandita, de muy bien pochada. Un truqui para que se poche bien es ponerle una pizca de sal mientras está en l fuego, para que suelte el agua.

Pochada la cebolla, añadiremos el ingrediente principal de nuestras croquetas. Si las vamos a hacer de sobras de pollo asado, recomiendo añadirle una cucharadita de la salsa que se nos ha quedado en la fuente del pollo (si lo hemos tenido en la nevera, esa salsa se habrá convertido en una gelatina). Como hemos usado poco aceite para pochar la cebolla, podemos permitirnos la licencia de echar esa salsita/gelatina, lo que nos dará una sabor fantástico a nuestra bechamel.

Rehogamos bien la cebolla con nuestro ingrediente principal, a fuego medio-bajo, y le añadiremos la harina; yo le suelo poner casi tres cucharadas, pero esto sólo es indicativo, ya que la consistencia dependerá de la leche que vayamos añadiendo.

Una vez añadida la harina, viene uno de los primeros secretos de la bechamel: cocinar bien la harina. Si nos limitamos a añadir la harina y pegarle dos vueltas, sólo conseguiremos que la masa sepa a harina cruda, y encima, tenga grumos. Hay que tomarse unos minutos para cocinar bien la harina, a fuego bajo y mezclando con los ingredientes.

Cuando tengamos una pasta, le añadiremos POCO A POCO la leche; yo la voy echando a chorritos y remuevo un ratillo; añado otro chorrito y remuevo...Y así hasta que veo que la consistencia de la masa es la suficiente para poder trabajarla (si está más bien líquida, no podremos hacer croquetas con ella). Normalmente, la consistencia es la adecuada cuando, cada vez que le pegas una vuelta, toda la masa se despega sin problemas de la sartén.

Y a partir de ahí, el único truco es trabajarla bien, dando vueltas a la masa con una varilla. Cuanto más trabajada esté, más fina será. Cuanto más fina sea vuestra masa de bechamel, más gustarán las croquetas.

Una vez echa, la extendemos en una fuente para que temple y poder manipularla; también conviene dejarla templar para que asiente la masa, así será más rica.

Otro truco: para evitar que se nos forme costra por encima, conviene darle una capita fina de aceite o mantequilla por arriba(con una broche de cocina se hace estupendamente). Yo uso un spray de aceite de oliva virgen, lo rocío un poco por encima y listo.

Templada la masa, nos untamos las manos con un poco de aceite y, ala, a dar forma a las croquetas. En teoría se hacen con dos cucharas, pero yo soy partidaria de trabajar siempre con las manos (bien limpias, eso sí). Lo de untarnos las manos es para que no se nos quede pegada la masa a las manos mientras hacemos las croquetas.

Podemos darlas la forma que queramos: yo, cuando tengo invitados, las hago redondas, porque tardo menos y salen casi todas igual.



Si lo que quisiéramos es hacer la crema ligera, los pasos son los mismos, sólo que la cantidad de harina se quedaría en una cucharada,y con la leche le daríamos la textura que requiere nuestro plato, sin olvidar nunca el toque de la nuez moscada (si os gusta, claro).



Yo, a las croquetas de pollo les pongo una pizca de nuez moscada.

A las de jamón, ninguna especia, que el jamón está muy rico por sí solo.

Si hago tigres o almejas rellenas, una pizca de pimienta blanca molida, que va guay con los pescados y mariscos.



Como he metido un buen rollo, vamos a resumir las claves (bajo mi punto de vista) para hacer una buena bechamel:


  • Añadir la leche templada, que no caliente, para que no se nos haga costra en el fondo de nuestra sartén/cazuela.

  • Cocinar bien la harina junto con los ingredientes, o sólo con el aceite, para que no nos salgan grumos ni nos sepa la crema a harina cruda.

  • Añadir a poquitos la leche para cogerle la textura que necesitamos.

  • Trabajar bien la bechamel durante un buen rato una vez que tengamos la textura deseada; cuanto más trabajada esté la bechamel, más fina será.

  • Dejarla reposar un ratillo para que temple y asiente la masa.














miércoles 28 de enero de 2009

Hoy, pollo

Aunque la carne de pollo ya no está tan barata como antes, sigue siendo mucho más asequible que la de ternera. Por no mencionar que es más sana, ya que pertenece a la categoría de carnes blancas, con menos contenido en grasa, siempre que le retiremos la piel y la cocinemos sin grasas.Y como estoy a medio dieta, os voy a dar una receta estupenda de pollo en salsa de soja, muy saludable y sabrosa, con muy bajo contenido calórico.



La receta de hoy la haremos con solomillos de pollo; los solomillos de pollo los sacamos de la parte alta de la pechuga del animal. También nos sirven filetes de pechuga, siempre que sean un poco gruesos, ya que irán cocinados en salsa; si son muy finos, quedarán muy secos y no quedará bien la receta.

SOLOMILLOS DE POLLO EN SALSA DE SOJA

Ingredientes (para 4 personas)

12 solomillos de pollo
2 cebollas
1 bote de brotes de soja
1 frasco de salsa de soja
pimienta negra molida
aceite de oliva
sal

Salpimentamos los solomillos de pollo y preparamos una sartén o tartera con una gotita de aceite de oliva a fuego fuerte para marcar la carne. Sólo la marcaremos un poco por cada lado, sin que llegue apenas a dorarse; queremos quitarle el aspecto blanquecino al pollo, pero no quiero hacerlo demasiado para que escapen los jugos. Una vez la tengamos marcada, la retiraremos a un plato y la reservaremos.

Las dos cebollas las picaremos en juliana muy fina, y en la misma sartén/tartera que marcamos el pollo, le añadimos un par de cucharadas de aceite de oliva, la ponemos a fuego medio-bajo y echamos toda la cebolla. Lo que necesitamos es que la cebolla quede muy bien pochada, como si quisiéramos caramelizarla, pero prescindiendo de tanto aceite. Un truco para que la cebolla poche bien es añadirle un poco de sal para que suelte todo el agua.



Cuando la tengamos en el punto que queremos, le añadiremos los brotes de soja. Esto va un poco al gusto de cada uno, ya que no a todo el mundo le gustan los brotes de soja por igual. Yo le añado la mitad de brotes de soja que de cebolla, porque no olvidemos que cocinaremos con salsa de soja también.
Dejamos unos minutos que la cebolla y los brotes tomen bien los sabores, y, a continuación, añadiremos la salsa de soja.


Para cuatro personas echaremos algo más de media botellita,algo así como una tacita de café y un poco más. Subimos el fuego, y cuando empiece a hervir, añadiremos la medida de casi una tacita de café de agua. Yo le pongo agua para rebajar un poco la salsa de soja, que me resulta un poco fuerte. Si sois fanes declarados, obviar el paso del agua.

Llevamos de nuevo a ebullición, y acto segudo bajamos a fuego medio-bajo e incorporamos los solomillos de pollo que teníamos reservado a esta salsa.
Dejamos que cocine todo junto de siete a diez minutos, ya que los solomillos, como sólo les marcamos, estarán sin cocinar por dentro.
Yo no le añado sal, ya le puse a las pechugas, y la salsa de soja me parece un buen sazonador por sí misma, pero volvemos a lo antes, esto va a gusto de cada cual.
Esta receta la hago para cenar. Me resulta mucho más agradable comer el pollo así, que vuelta y vuelta a la plancha, que me resulta de lo más insípido. Se tardan poco más de quince minutos en hacerla, y es fantástica si queréis cuidar un poco vuestra alimentación.
Si la queréis hacer para comer, podéis acompañarla de un vasito de arroz basmati con champiñón salteado, o con vuestra verdura favorita salteada (judías verdes, calabacín, romanescu...).

O mejor, sólo con verduras salteadas (variado de setas, calabacín, coliflor o romanescu, espárragos trigueros...)Digo mejor con verdura porque así evitamos tomar en una misma comida proteínas (del pollo) e hidratos de carbono (del arroz). No combiene, si lo hacéis con verduras, ue añadáis zanahoria, ya que ésta ya tiene almidón, el mismo hidrato de carbono que el arroz.

Espero que os guste.

martes 13 de enero de 2009

Sopa de cebolla

Os presento hoy una receta muy rica, sana y, además, baratita para estos tiempos de crisis; la sopa de cebolla es muy buena, y muy reconfortante para estos días de frío. A mí me gusta hacer un puchero grandote y tenerla para cenar al menos un par de días.

SOPA DE CEBOLLA

1 Esqueleto de pollo
1 Trozo de morcillo
4 cebollas
Perejil fresco (un ramillete)
Agua
Sal
Aceite de oliva

Lo primero que hacemos, es poner en la olla el esqueleto de pollo junto con el trocito de morcillo, el ramillete de perejil y el agua, y lo ponemos a cocer todo unos veinte minutos para hacer el caldo.
Picamos las cebollas finitas y ponemos todo a rehogar con un chorrito de aceite de oliva, a fuego medio para que la cebolla no se nos dore demasiado.
Cuando tengamos la cebolla pochada, le añadimos el caldo que hemos hecho, retirándole el perejil, el morcillo y el esqueleto de pollo. Dejamos que cueza todo junto unos siete minutos para mezclar sabores, y luego lo pasamos por la batidora. Es aconsejable, una vez lo tengamos batido, que lo pasemos por un colador o un chino para dejar una sopa bien fina, sin ningún trozo de cebolla; si no lo colamos tampoco pasa nada, lo peor que nos puede ocurrir es que encontremos algún trozo de cebolla al comerla, pero no es molesto como los hilos de los puerros o los pimientos.
Picamos la carne de morcillo con la que hicimos el caldo y la pasamos por una sartén bien caliente, como si quisiéramos hacerla a la plancha; una vez lista, la añadimos a la sopa.
Si os gusta, podéis añadirle un chorrito de jerez que le da un gusto muy bueno, pero eso ya depende de cada uno. Si decidís echárselo, dejarlo cocer un poquito antes de servir para que evapore un poco el alcohol.

Y ya está, servir bien calentita y comer despacito.
Es una receta muy económica, con cinco euros hacemos un puchero para cuatro o cinco personas ya que los ingredientes que lleva son muy baratos. Lo más costoso es la carne de morcillo, que si queréis podéis sustituirla por otra.
Espero que os guste.

viernes 19 de diciembre de 2008

Menú de Navidad, primera parte

No queda nada para la Nochebuena, yo ya lo tengo todo listo: el árbol de Navidad puesto, las bandejas con las pasas, las avellanas y los dulces, la caja de cava comprada y también la de vino.

Este año me toca pasar la Nochebuena en casa de la familia de Marcos, es lo que tiene llevar un anillo de compromiso. Hasta ahora, y a pesar de llevar cinco años viviendo en pecado, cada uno se había ido a su casa con su gente, pero este año ya no cuela. Mentiría si dijera que no me importa, será la primera vez que no pase esta noche con los míos, pero entiendo que este año su familia lo necesita más que la mía, pues la ausencia de los tíos pesa cada día más. Pero no nos pongamos tristes y vamos a lo nuestro, que es lo gastronómico.

En mi casa, de toda la vida, siempre ha habido el mismo menú la noche de Nochebuena: consomé, almejas a la marinera, cabracho, micuit, bacalao y solomillo dos salsas.

Obvia decir que el cabracho y el micuit lo compramos ya hecho; sí que hay gente que tiene una mano estupenda para las mousses y los patés, pero no es nuestro caso. El resto, como tiene que ser, bajo mi punto de vista, hecho en casa.Vamos allá con las recetas.



CONSOMÉ

2 puerros
2 zanahorias
Perejil fresco (un manojillo pequeño)
1 hoja de laurel
1 Esqueleto de pollo
1 muslo de gallina
1 trozo de trabadero sin grasa
1 trozo de morcillo
1 hueso de nervio o de babilla
Agua
Sal


Esta receta es sencillita. Lo ponemos todo en un puchero grande, le añadimos agua hasta arriba y lo dejamos cocer durante todo el día a fuego medio, tapándolo para que nos se quede sin agua; si vemos que ésta baja mucho, pues se le añade más.
A mí me gusta mucho echarle un par de clavos para que le de un toque distinto; a mi familia no le mola nada, así que esto queda a gusto del consumidor.
Servir muy muy caliente en tacitas propias para consomé y, si eres de las borrachinas como yo, añadir un chorrito (pequeño, eso sí, no hay que mamarse recién sentados a la mesa) de fino o manzanilla. Ummmm...es perfecto para preparar el estómago para el resto de a cena.

MICUIT DE OCA

Ésto es fácil, sólo hay que sacarlo del envase y servirlo con tostas para untar. Una recomendación: el micuit hay que mantenerlo en la nevera justo hasta el momento de servirlo en la mesa. Es un poco rollo porque estando duro es más difícil de untar sin que se nos rompan las tostas pero es como mejor se aprecia el sabor.

Si sois de los que os gusta acompañar el micuit con alguna mermelada, os doy una receta.Necesitamos:

Pasas, a ser posible, sin pepitas.
Cebolletas moradas o chalotas (son mejores que las normales porque son un poco más dulces)
Pedro Ximénez.

Ponemos las pasas a remojar un ratillo antes para que se hidraten. Mientras, picamos las chalotas (no hace falta que sea muy pequeño), y las ponemos a pochar con No mucho aceite; las añadimos un poco de sal para que suelten el agua y nos queden en el punto que queremos, que es ése en el que ya está transparente. Cuando la tengamos en este punto, añadimos el puñado de pasas, previamente escurridas, y le pegamos un meneo todo junto. Añadimos un vasito de Pedro Ximénez y dejamos que vaya reduciendo a fuego medio.

Cuando veamos que no hay líquidos, lo batimos todo bien en el vaso de la batidora, y a continuación lo pasamos por el chino, el colador en su caso, para que nos quede una salsita fina sin pellejos de pasas ni trocitos de cebolla.

El micuit lo servimos bien frío, y la salsa más bien templada; el contraste de temperaturas y de sabores es muy agradable.



PATÉ O MOUSSE DE CABRACHO
Esto también lo compramos hecho; y para esto también podemos hacer una salsa fina que lo acompañe. Hay gente que lo acompaña con mahonesa, pero para mi gusto no es lo más adecuado, pues esta salsa puede resultar muy fuerte y tapar el sabor del cabracho. Yo recomiendo hacer un salsa fina ,como la mahonesa, pero sustituyendo el huevo por leche. Es muy fácil.Necesitamos:

Aceite de girasol (mejor que el de oliva porque resulta menos amargo)
Leche
Una pizquita de sal.

En el vaso de batir, ponemos la leche. Con un vasito pequeño nos vale, aunque esto depende de cuánta queramos hacer. Dejamos la batidora apoyada en el fondo del vaso de batir, y vamos añadiendo poquito a poquito el aceite para que la salsa vaya subiendo mientras batimos muy despacito hacia arriba, sin menear la batidora (es decir, empezamos con la batidora apoyada en el fondo del vaso y la vamos subiendo despacito).Añadimos un poquito de sal y ya está lista. Si queremos, podemos añadirle unas gotitas de tabasco y zumo de naranja para que nos quede como una salsa rosa. Yo le añado un puñadito de perejil fresco picado para que le de frescura y color.


Esto es todo por ahora. En breve, la segunda parte.
Feliz Navidad a tod@s.

EDITO:esta plantilla de blog me chulea y, por más que lo intento, no puedo activar los comentarios. Cuando venga mi socia Cru lo arregla, que ella para estas tecnologías es la mar de apañada.

lunes 1 de diciembre de 2008

Lenguado relleno

Hoy toca una receta de pescado. Este plato lo encontré en la web de Arguiñano, si vais a su página también la podéis copiar de ahí. Karlos la prepara con patatas y zanahorias torneadas, pero yo ese paso me lo voy a saltar porque no sé muy bien cómo explicarlo.

Sí que quisiera comentaros que desde noviemnre hasta abril es la mejor época para el consumo de lenguado, pues es su temporada.

Os diré que los lenguados los podéis sustituir por gallos, ya que ahora los lenguados se ponen por las nubes (unos 30,00€/Kg, más o menos). También podemos hacer este plato con filetes de lenguado congelado, siempre que nos aseguremos que son de un buen tamaño.

Para mi gusto es una receta perfecta cuando tienes invitados, pues es fácil y siempre triunfa; lleva algo de trabajo, pero no mucho. Ahí vamos.

Lenguado relleno a la provenzal

Ingredientes (4 personas)
2 Lenguados o gallos grandes

12 espárragos trigueros

1 puñadito de arroz

Sal y pimienta
Aceite de oliva

Ajos
Perejil
Pan rallado

Lo primero que haremos será una crema que nos servirá de base para el plato. Cortamos los tallos de los trigueros, dejando la parte tierna para el relleno. Esos tallos los ponemos a cocer en un cazo con agua y poquito de sal, al que añadiremos el puñadito de arroz. Dejamos que vaya cociendo a su rollo.




Mientras, las puntas de los espárragos que habíamos reservado las hacemos a la plancha en una sartén bien caliente con un chorrito de aceite. Yo no las cocina enteras, sino que las abro a la mitad para que se hagan mejor. Una vez que tenemos las puntas hechas, reservamos y nos ponemos con el pescado.

Los filetes de lenguado los salpimentaremos, y por la parte que nos queda boca abajo haremos unos cortes transversales un poco profundos, sin llegar a cortar el filete. Esto lo hacemos para que, una vez metamos el pescado en el horno, no se nos encoja. Con los cortes hacia abajo, rellenamos el pescado con los trigueros que hemos hecho a la plancha; yo pongo seis medios espárragos en cada filete, y cerramos el pescado sobre sí mismo. Es decir, colocamos espárragos hasta la mitad del filete de pescado, y con la otra mitad lo tapamos por encima, y le ponemos un chorrito de aceite de oliva por encima.
Nos vamos con el pescado al horno precalentado a unos 180º-200 ºC unos 10 minutos.


Mientras se asa, preparamos una provenzal que dará a nuestro plato un aspecto mucho más rico. En un mortero, o un bol, mezclamos ajo picado finamente, junto con perejil picado y pan rallado.


Pasados los 10 minutos de asado del pescado, lo que hacemos es poner por encima esa provenzal que hemos hecho y dejamos gratinar 3 minutos.

Los tallos de los trigueros que pusimos a cocer junto al arroz lo pasamos por la batidora, y luego por el chino, o por el colador en su caso, para que nos quede una crema fina.

A la hora de emplatar, ponemos un cacito de crema en la base del plato, y sobre él dos filetes de lenguado por cabeza. Lo podemos acompañar con patatas y zanahorias torneadas y cocidas.

Y éste es el aspecto una vez que lo sacamos a la mesa.





El maridaje para este plato es sencillo: un buen vino blanco; muy recomendable sería cualquier Chardonnay chileno (ojo con los vinos chilenos, si tenéis la oportunidad de probar alguno aprovecharla, os sorprenderá gratamente), o con cualquier rioja blanco.
Pero yo, como tiro por la tierra, recomiendo un DO Rueda blanco que no es especialmente seco, se llama Aura y es el único Rueda que a mí me gusta. Bien fresquito, con un aperitivo de quesos no muy fuertes seréis los mejores anfitriones.



Las fotos las he sacado de Google y de la páina Karlosnet.com; si a alguno de sus sutores le molesta su publicación en este blog, sólo tiene que dejar un comentario apuntándolo y se retirarán de inmediato.

miércoles 26 de noviembre de 2008

RECETA FÁCIL Y DE MI TIERRA: LAS ENDIVIAS GRATINADAS

La pinche o sea yo la Cruela no sabe cocinar... y no le gusta tampoco mucho... lo sabéis muy bien... es más hasta que no nació mi retoño ni me planteé aprender... pero claro lo de la lactancia tampoco me gustaba y además tiene caducidad... así que cuando dejó los biberones tuve que pensar que ella necesitaba crecer y engordar y que de algo tendría que vivir, encima algo sano... no me quedaba otra tendría que alimentarla y eso implicaba que deje de mirar la cocina como un aparato meramente decorativo... nunca seré una chef... no sé hacer nada sin recetas y me pierdo si los comensales superan la cifra de 4. Encima como soy madre trabajadora tengo poco tiempo, así que tuve que asimilar recetas sencillas y rápidas... Mi madre que sí es una chef en condición, todos mis novios lamentaron que no fuese genético, desesperada por mi ineptitud me pasó una serie de recetas de mi país sencillas hasta para mí...
Aquí la primera: LES CHICONS AU GRATIN o sea
ENDIVIAS GRATINADAS
Hago un inciso porque un post de Cruela no es de verdad un post sin su inciso.....
Los gabachos dicen Endives o sea Endivias pero nosotros los belgas las llamamos CHICONS (supongo que viene de achicoria)... en francés llaman CHICON a una polla o sea que no vayáis a Francia y pidáis "des chicons au gratin" porque el chef podría sentirse agredido....cierro el inciso

Ingredientes para seis personas

- 12 endivias
- 12 lonchas de jamón cocido
- 100 g de gruyère rallado
- 75 g de mantequilla
- 2 cucharas soperas de harina
- 1/2 litro de leche
- 2 huevos
- sal
- 1 terrón de azucar (para qué... no lo sé, supongo que para quitar el amargo pero yo jamás lo pongo)
- pimienta
- 1 nuez de moscada (vamos que se compra en bote, yo paso de rallarla)

- Quitar el amargo de las endivias... (eso no lo hago nunca porque nunca tuve claro donde está situado el dichoso amargo), dorarlas en un fondo de agua con sal, pimienta y la moscada... y el azúcar

- Cuando están cocida (yo meto el tenedor, si entra es que la cosa va bien, como para todo), sacarlas, secarlas (yo las oprimo en un papel scotex para que absorba el agua), coger las lonchas de jamón y envolver las endivias con ellas.

- Allí es cuando intervienen los ingredientes necesarios para la bechamel... evidentemente ni me planteo prepararla yo misma, puesto que se compran en cualquier súper hecha.... Knorr, Permalat, President... así que paso, dejo a Nur la chef de este blog que os enseñe la receta....

- Poner las endivias envueltas en jamón en un plato para el horno previamente untado de un poco de mantequilla.... echar la bechamel encima, el queso rallado y un poco más de moscada si os gusta...

- Alá al horno a temperatura media y controlar a ojo el gratinado.....

Y sanse acabó... si a mí me sale bien, todos podéis.... y si os gustan las endivias claro, es un plato rico en mediahora de tiempo.... y ideal para los días de invierno....

Bon appétit...